Texto: Isolina Espinosa
Érase una vez dos hermanitos, Bruno y Diego. Eran idénticos, como dos gotas de agua: pelo castaño, ojos verdes, grandes mofletes y la misma peca sobre la boca. Increíble, ¿verdad?
Los dos tenían cuatro años, pero uno era un poco mayor que otro: Bruno nació un día de verano a las cinco de la tarde y Diego el mismo día de verano un ratito después.
Papá siempre bromeaba con eso. «Como en el cole —les decía—: uno detrás de otro y en fila». Y todos se echaban a reír. Pero Diego no se quedaba conforme y siempre le preguntaba a papá: «pero… ¿por qué yo el segundo?». Y Bruno le contestaba: «el que toca, toca, como dice la seño». Y volvían a reírse a carcajadas.
Bruno y Diego eran iguales, pero a la vez distintos…
¡¡¡PRÓXIMA PUBLICACIÓN EN PAPEL!!!
***
© 2021 La vida en un cuento.
Todos los derechos reservados. No es posible ningún uso de esta obra sin autorización expresa del autor.

