Texto: Isolina Espinosa
A la pequeña Isolina le surge cada noche una pregunta en su cabecita y por más que le da vueltas y vueltas no encuentra la respuesta. ¿Le ocurrirá solo a ella?, ¿será normal o se tendrá que preocupar? Al final, decide que lo mejor será preguntar a la persona que más sabe de todo, su mamá.
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— Mamá, ¿te cuento un secreto?
— Claro Isolina, me encantan los secretos. Dime, dime…
— Creo que la luna me sigue.
— No puede ser, hija. La luna no se mueve.
— Pues yo la veo desde muchos sitios: desde el coche, desde la ventana de mi habitación…
— Ah bueno, eso es porque la luna es muy JUGUETONA.
— Pero… ¿la luna juega?
— La luna es el habitante más juguetón y travieso de todo el cielo.
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Pero Isolina tiene muchas más preguntas sobre la luna. Es un verdadero misterio para ella:
— Mamá, ¿por qué a veces se ve grandísima y otras veces es chiquitita?
— Porque la luna también es muy BURLONA y le gusta engañarnos. Por eso, unas veces se hincha como un globo y la ves enorme, y otras se desinfla y la ves tan pequeña como una canica.
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— ¿Y por qué a veces es redonda y otras no?
— Porque la luna es muy DORMILONA. De vez en cuando, se echa a descansar y apaga un poco la luz. Por eso, la vemos reclinada y medio iluminada, como si solo tuviera encendida la lamparilla de noche.
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— ¿Y por qué a veces están el sol y la luna juntos en el cielo?
— ¡Uy hija!, eso es porque la luna también es una CHISMOSA. Le encanta hablar, hablar y hablar, y le cuenta a su amigo el sol todo lo que sucede por las noches.
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— ¿Y por qué la luna siempre está con las estrellas?
— Pues porque la luna es muy SIMPÁTICA y las estrellas siempre quieren tenerla cerca. Entre todas se protegen, se hacen compañía y juegan.
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— Una cosa más mamá: ¿por qué hoy no está en el cielo? Algunas veces, la busco y no la encuentro.
— Porque la luna también tiene que DESCANSAR. Igual que nosotros nos relajamos los fines de semana, ella también necesita unos días para reponer fuerzas. Aunque, entre tú y yo, yo creo que en realidad juega al ESCONDITE.
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— ¿Quieres que te cuento yo un secreto, Isolina?
— ¡Claro mamá! A mí me gustan mucho los secretos.
— La luna también es MÁGICA, y aunque está muy lejos, si le acercas un dedo parece que la puedes tocar.
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— Y otra cosa, mamá: ¿por qué la luna no se va del cielo?
— Porque la luna te QUIERE MUCHO. Por eso, siempre te acompañará allá donde vayas y cuidará de ti desde lo más alto como lo hace de sus amigas las estrellas.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado y por la chimenea se ha esfumado.
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